Las 3 principales razones por las que se abandona el gimnasio en enero y consejos para evitarlo

Las 3 principales razones por las que se abandona el gimnasio en enero y consejos para evitarlo

A principios de diciembre Andrea fue con su amiga Paula al centro comercial, iban a comprar la ropa para el 31 de diciembre, querían darle la bienvenida al nuevo año, viéndose despampanantes.

Andrea eligió un vestido color beige, combinaban con sus zapatos de nochebuena, los usaría ese día con las joyas que le había regalado su novio esa navidad.

Ese 31 de diciembre, cuando se preparaba para la cena, se miró en el espejo y se vio los muslos un poco gruesos, su abdomen tenía unos rollitos que ella jura en noviembre no tenía, se puso el vestido y ya no le gustaba cómo le quedaba.

Tras flagelarse durante un buen rato, se calmó. Era 31 de diciembre, aprovecharía el cierre de año para iniciar el año nuevo con buenas intenciones y una de ellas era que el 3 de enero se apuntaría al gimnasio y conseguiría que el siguiente diciembre tuviera un cuerpo esbelto y definido.

Se terminó de arreglar, se maquilló, perfumó y salió sintiéndose hermosa, aunque con la espinita de esos kilos demás.

Las promesas de año nuevo

Desde hace ya unas décadas, con cada Año Nuevo, millones de personas se proponen hacer borrón y cuenta nueva, con el objetivo de mejorar su salud y su forma física. Google Trends muestra que las búsquedas de temas relacionados con el ejercicio y la pérdida de peso aumentan alrededor del 1 de enero de cada año. Y es con razón, porque Andrea, ese primero de enero se sentó con una taza de chocolate a buscar en Google “Ejercicios para bajar la panza” y “Gimnasios cerca”.

Los gimnasios ven como en enero el número de inscripciones aumenta entre un 50-70% comparado a cualquier otro mes del año. Se vive una reacción impulsiva para inscribirse a un gimnasio, pero hay una mala noticia: la gran mayoría abandonarán en poco tiempo. Este dato se constata de manera consistente por cadenas de gimnasios y es un dato que se presenta en multitud de países según la asociación de fitness IHRSA.

Andrea, cumplió su palabra. El tres de enero estaba lista: en Spotify estaba la música que había seleccionado para entrenar, llevaba unos leggins de deporte, un calzado adecuado y una camiseta cómoda, y para completar el atuendo se puso una gorra de su equipo favorito. También llevaba una botella de agua de un litro, dispuesta a darlo todo en el gimnasio.

El primer día, entrenó al límite y en un par de ocasiones, vio estrellitas por el esfuerzo. Salió satisfecha con su camiseta sudada y el cuerpo prometiéndole agujetas en pocas horas.

El segundo día no fue, le dolía hasta el pelo. El tercer día fue porque Paula le dijo que para quitarse las agujetas tenía que hacer ejercicio, que apenas calentara se le pasaría todo ese dolor. Le hizo caso y en efecto a los pocos minutos no sentía nada. Estaba animada para entrenar, pero no lo hizo con la misma pasión del primer día porque no quería estar dolorida y que eso le impidiese hacer el resto de cosas de su vida diaria.

Al poco tiempo, Andrea dejó de ir al gimnasio. Ella no llevaba la cuenta, pero descubrió que llevaba casi tres semanas sin ir al gimnasio cuando vio que se acercaba la fecha de pagar la mensualidad.

Es muy probable que tú te hayas apuntado al gimnasio a principios de año y ya hayas abandonado. Primero, veamos las cifras de diferentes estudios, para que te des cuenta de que no eres la única persona a la que le pasa esto. Luego analizaremos por qué tanta gente abandona y, por último, te daré algunos consejos para que te decidas a darte otra oportunidad, consigas adoptar esos hábitos saludables que deseas y consigas, esta vez sí, cumplir tu propósito de año nuevo.

Los datos

Foursquare, ha analizado datos de varias aplicaciones y más de 10 millones de usuarios que se registraron en los gimnasios o compartieron sus ubicaciones. Su análisis muestra que la asistencia semanal al gimnasio aumenta desde el día 2 al día 8 de enero.

Así le pasó a Andrea, ella fue el 3 de enero, luego fue el 5, de allí saltó al 7, se acercó el 9, fue por última vez el 14 y luego abandonó. El último día ella misma se engañó diciendo que entrenaría fuerte para descansar luego tres días… que se prolongaron a 11 meses y medio.

Y es que los estudios demuestran que las personas abandonan el gimnasio desde esa fecha y no vuelven más. Asistir al gimnasio la primera semana del año indica muy buenas intenciones, pero si se abandona mayoritariamente la segunda semana, algo está fallando.

Strava también ha realizado sus análisis, con más de 100 millones de actividades subidas a la aplicación por sus usuarios, para ver cómo cambian los niveles de actividad de los usuarios en el nuevo año y predecir cuándo es más probable que las personas renuncien a su resolución este año.

La directora senior de análisis y datos de Strava, Cathy Tanimura, comparó las cargas diarias de actividad en 2020 con las cuatro semanas consecutivas promedio de actividades por día de la semana. La comparación de la cantidad de actividades revela un gran aumento en la actividad en el primer día del año nuevo para adultos mayores.

«Han aumentado significativamente alrededor del 55 por ciento para las personas de 40 a 49 años, y el 65 por ciento para las personas de 50 a 59, y tiene sentido ya que las personas tienen el día libre«, dice Tanimura. «Curiosamente, las personas más jóvenes quizás están durmiendo tras celebrar Nochevieja».

Entonces, ¿cuándo comienzan las personas a abandonar sus resoluciones? ¿Es posible señalar el día en que todo se derrumba para mucha gente?

Strava indica que es el tercer jueves de enero. El tercer jueves es el primer día en que los analistas vieron que las actividades cayeron por debajo de ese promedio de cuatro semanas. Si bien el día en que las personas comienzan con su resolución varía, Tanimura dice que abandonar en la tercera semana es lo más común, lo que la compañía atribuye en gran medida a una pérdida de motivación.

En otro estudio, Foursquare y Citylab se unieron para comparar la asistencia al gimnasio y las visitas a restaurantes de comida rápida.

Definieron el día como el punto en el que el aumento en el consumo de comida rápida se encuentra con la disminución en la asistencia al gimnasio, una definición bastante buena en todos los sentidos.

El informe muestra que el año pasado, después del día de año nuevo, hubo una tendencia; la asistencia al gimnasio se disparó en un 6%, mientras que los restaurantes de comida rápida reducían un 4.6% sus visitantes.

Sin embargo, a medida que la fuerza de voluntad se agotaba, los investigadores vieron que las dos líneas en el gráfico se movían una hacia la otra hasta que se cruzaban a sólo 40 días del nuevo año.

El caso de Andrea

El dos de febrero, un día antes del pago de la mensualidad del gimnasio, Andrea primero se reprochó por no haber vuelto al gimnasio, pero luego su mente se afanó en poner excusas.

Recordó al entrenador que, según ella, se enfocó más en ayudar a la «Barbie» de cuerpo perfecto a hacer pesas, mientras que a Andrea la condenó a 45 minutos en la cinta. Cuando le preguntó que más hacer, la metió 50 minutos en la elíptica. Realmente se sintió ignorada por el entrenador cada uno de los días que acudió al gimnasio. Si lo pensaba friamente, el gimnasio le parecía incómodo, con esas máquinas por todos lados, sin espacio para entrenar, lleno de gente… Además, «Las clases interesantes las dan por la noche y yo a esas horas no puedo ir», se decía Andrea. Así, Andrea fue poniéndose excusas y abandonó definitivamente el gimnasio.

Los propósitos de Año Nuevo siempre han sido complicados, y no completamente por culpa nuestra. A pesar del pensamiento popular sobre la fuerza de voluntad, enero es posiblemente uno de los meses más difíciles para empezar en el gimnasio.

Los días son cortos y las temperaturas pueden ser frías. Hablando evolutivamente, eso significa que nuestro instinto natural es permanecer en casa, comer más y poner excusas para hacer ejercicio al día siguiente.

Está bien que hacer ejercicio esté entre tus propósitos, pero debe ser un propósito que en realidad cumplas.

Al 56% de los miembros de gimnasios que acuden habitualmente, no les gustan los nuevos miembros que empiezan en enero.

Por ejemplo, la mujer que el entrenador atendía era una habitual y se enfadaba cuando veía que Andrea solicitaba la atención del entrenador, ya que ella y el entrenador tienen una rutina y hay algunos ejercicios en los que necesita asistencia.

La nueva, Andrea, quien se iría en poco tiempo y todo el gimnasio lo sabía, porque era «de las de enero», le hacía perder el ritmo de su entrenamiento.

Entonces es comprensible: estas personas que han estado entrenando constantemente pueden encontrarse de repente haciendo cola para las cintas de correr, esperando por que dejen libre una máquina, un banco, unas mancuernas, o sin poder reservar sus clases favoritas.

El segundo día que Andrea fue, el entrenador la puso en la cinta y en vez de 45 minutos, pasó más de una hora. Carlos, un joven que lleva doce años entrenando, tuvo que calentar en la bicicleta porque la cinta no se desocupó nunca.

De forma que, si ya de por sí acudir al gimnasio va a ser un reto para una persona que empieza, se encontrará además con un ambiente hostil en el que no será bien recibida, por lo general, como le pasó a Andrea.

Probablemente estés pensando, “qué gente más desagradable, qué poco pacientes o empáticos”. Imagina que, en lugar del gimnasio, hablamos de tu cafetería preferida, esa a la que acudes habitualmente a relajarte y charlar con tus amistades. ¿Cómo te sentirías si, de repente, durante un mes apareciese una multitud de nuevos clientes y, además de tener que esperar largo tiempo a ser atendida, el camarero te dijese que tienes que esperar porque se les ha terminado el café y el repartidor tardará aún otra media hora? Así día tras día, durante un mes. Probablemente cambiarías de cafetería con un enfado considerable.

Por otro lado, debes entender la diferencia entre motivación y disciplina.

La motivación es una mentira. La motivación es impulsada por la emoción y eso puede ser positivo, siempre que se utilice para un objetivo a corto plazo. Para algunos, la resolución de Año Nuevo puede servir de motivación. Pero como la motivación se basa en la emoción, no puede durar mucho. Una emoción es una liberación química que produce una respuesta fisiológica. Si alguien que intenta ponerse en forma depende de esta reacción para hacer ejercicio, es seguro que esta emoción se agotará en algún momento. Piénsalo de esta manera: nadie puede reír o llorar indefinidamente, y por esta razón, sabemos que la motivación fallará.

Andrea en febrero no estaba ya motivada para ir al gimnasio, la noche anterior ya pensaba que el día siguiente sería terrible porque tocaba ir al gimnasio. Se imaginaba el trayecto, el ejercicio, el regresar, las agujetas, perder tiempo… En su mente aparecían mil excusas. Todo por culpa de la falta de emoción (motivación).

Cuando las personas se apuntan a un gimnasio, tienen las mejores intenciones en mente, pero adquieren este compromiso en un estado cargado emocionalmente. La motivación ayuda con los objetivos a corto plazo, pero es prácticamente inútil para los objetivos que requieren un mayor período de tiempo para lograrlos.

En otras palabras, no descartes totalmente el valor de la motivación, pero tampoco cuentes con que dure mucho, porque no lo hará.

Ya sea para perder peso, ponerse en forma o entrenar para un evento deportivo, simplemente establecer un propósito no garantiza el éxito. De media, las personas que se han propuesto ponerse en forma este año dicen que abandonaron cuatro veces anteriormente y citaron una serie de obstáculos para alcanzar sus metas:

  • El 42 por ciento dice que es demasiado difícil seguir una dieta o un programa de entrenamiento
  • 38 por ciento dice que es demasiado difícil volver a una vez que abandonan
  • 36 por ciento dice que es difícil encontrar tiempo.

Nadie responde que “ha perdido la motivación”, ¿acaso se han olvidado de que empezaron muy motivados?

Pues sí, esa emoción que los impulsó a empezar se ha desvanecido y ni siquiera la recuerdan. Entonces, si la motivación no te ayudará a alcanzar tus objetivos, ¿qué lo hará?

La respuesta es: disciplina. Esa fue la diferencia que le hice ver a Andrea cuando me contó su caso. Le expliqué todo lo que te he contado aquí, pero también le conté que entrenar no es solo ir con ese impulso unos días y ya, sino tomarlo como rutina constante. La disciplina es lo que adquieren quienes entrenan por meses y años y lo convierten en un hábito.

La disciplina es la capacidad de hacer lo necesario para el éxito cuando es más difícil hacerlo. La capacidad, no necesariamente el deseo, de hacer lo que necesitas cuando menos lo deseas.

Andrea ya es consciente que habrá días donde no quiera entrenar, pero que debe hacerlo porque entrenar implica una serie de beneficios para su salud.

Las claves de la disciplina son la práctica y la coherencia. La disciplina significa acción repetitiva y, a veces, aburrida. No hay atajos. Puedes aprovechar la motivación durante las primeras tres semanas, pero después de eso necesitarás disciplina.

Hay otra línea clara que define la diferencia entre motivación y disciplina. La motivación en sí misma por lo general no logra construir otras cualidades necesarias para el avance, pero la disciplina sí. La disciplina desarrolla confianza y paciencia. La disciplina construye consistencia y la consistencia produce hábitos. Son esos hábitos los que, al final, finalmente definirán el éxito.

Si la dieta es demasiado difícil de seguir, sé más flexible. Pero no abandones.

Si el programa de entrenamiento es muy difícil, modifícalo para que se adapte a tu nivel. Pero no abandones.

Si no encuentras tiempo, trata de organizarte mejor para poder dedicarte ese tiempo que tu cuerpo necesita. Pero no abandones.

Y si abandonas… No hay razón para no volver a intentarlo de nuevo. No tienes por qué esperar a enero del año que viene. Cada día es un nuevo día y una oportunidad de volver a empezar.

Consejos muy simples para que consigas entrenar habitualmente

Durante el año pasado, trabajé con Andrea sobre todo recordándole estos 4 consejos básicos para ayudarla a ser disciplinada y no abandonar. Ha entrenado todo el año, así que te puedo asegurar que funcionan:

Fija objetivos a corto plazo

La mayoría de la gente se apunta en enero al gimnasio como tú,  con la intención de hacer ejercicio todo el año. Sé que pensaste que este sería tu año, que ahora sí tendrías el cuerpo de esa chica fitness que sigues en Instagram… Como si de la noche a la mañana el hábito de entrenar fuese a surgir y permanecer durante 365 días. ¿No sucedió, cierto?

Vas a tener días malos, días de agujetas, días de mucho trabajo, días que tendrás que hacer otras cosas… Si te planteas como objetivo “entrenar todo el año”, en cuanto empieces a faltar unos días, tendrás una sensación de fracaso que te llevará a abandonar.

Plantéatelo mes a mes, buscando actividades con las que disfrutes: puede ser spinning, aerobic, etc. Hacer ejercicio no es un castigo, lo haces para sentirte bien y, por supuesto, se trata de disfrutar el proceso.

Ponte metas realistas

Las metas deben ser alcanzables, medibles y, al mismo tiempo, estimulantes, que tengan cierto grado de dificultad y con fecha de finalización.

Por ejemplo: perder cierto número de kilos, recorrer cierta distancia, disminuir tus tiempos… en un plazo determinado.

Andrea esperaba verse como la modelo fitness que seguía en Instagram en pocos meses. Le hice comprender que ese no era una meta realista: no sabía cuánto tiempo, tal vez años, había estado entrenando esa modelo, no sabía cuántas horas entrenaba esa chica al día… simplemente se comparaba con las fotos que veía en su feed. Está muy bien tener ídolos y gente a la que querer parecerse, pero también hay que valorar y respetar todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás.

Haz un plan de seguimiento

En esto, a Andrea la ayudo yo, juntos vamos viendo su progreso y la voy ayudando para que tenga registrados sus avances y resultados.  Se trata de progresar, no de ser perfecta. Nadie es perfecto.

Crea un “contrato” contigo misma

Cuando Andrea logra un nuevo nivel le permito que se dé un gusto, pero uno pequeño. Ella se motiva y se mantiene emocionada para entrenar y, al mismo tiempo, vamos trabajando su disciplina.

Cada vez que tú vayas al gimnasio, cada vez que alcances una meta puedes darte un premio pequeñito.

Más adelante, puedes cambiar o eliminar gradualmente las recompensas una vez que tu hábito de entrenar esté firmemente establecido.

Si dejas de hacer ejercicio por cualquier razón, simplemente vuelve a empezar. ¿Qué hacíamos de niños cuando nos caíamos de la bici? Nos limpiábamos los raspones de las rodillas y los codos… ¡y nos volvíamos a montar en la bici! ¿No has ido esta semana al gimnasio por una u otra razón? No es el fin del mundo, ¡la semana que viene el gimnasio estará abierto!

Siguiendo estos cuatro simples consejos, Andrea consiguió entrenar desde febrero del año pasado hasta el día de hoy. ¡Tú también puedes conseguirlo si te lo propones!

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